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La era de la “supercomunicación” nos aleja de la realidad

La realidad, jamás podremos conocerla. A pesar de contar con internet y con las redes sociales, estamos muy lejos de conocer los verdaderos hilos que mueven el destino de la humanidad.

Pensamos que tenemos la información a la mano, si queremos saber algo rápidamente tomamos el celular, abrimos el buscador (que por lo general es Google) y tecleamos nuestras dudas.

Google se ha convertido en médico, en político, financiero, psicólogo, jardinero, carpintero, especialista en moda, en belleza, en geógrafo, historiador, en fin, en todo, pero me pregunto, ¿Realmente Google nos acerca a la realidad?

La respuesta es NO. Google para empezar, como ya sabemos todos, muestra primero los resultados por los que alguien pagó para que estén en la página “1” porque no hay nada menos leído que lo que está en las páginas 2 en adelante de Google. Concluimos que los resultados no están en orden de realidad o veracidad, sino en orden de quien pagó más y después quien pagó menos.

Después tenemos que Google no verifica la información que te muestra. Por ejemplo, puedes buscar en Google que, por qué tienes gripe, y probablemente termines haciéndote la prueba del VIH porque Google dice en uno de sus resultados que la gripe es uno de los síntomas de VIH. Para colmo se te ocurrió buscarlo en la noche con tu celular, para que aunado a las molestias de la gripe tengas la preocupación del VIH y no puedas dormir.

El tercer punto es que Google es un buscador “políticamente correcto” es decir, censura la información. Por ejemplo, busqué en Google: “ventajas de que el gobierno mexicano permita el lavado de dinero”. Aparecen muchos resultados, pero ninguno con la información que buscaba. Ni siquiera algún resultado que dijera: “No hay ninguna ventaja en permitir el lavado de dinero” Fuera de eso, te da resultados como, por ejemplo: “Beneficios de un programa de prevención de lavado de Dinero”, “Importancia de la prevención de lavado de dinero” o “Políticas contra el lavado de dinero aplicadas a instituciones” 

Ahora bien, supongamos que buscamos en un buscador que se llama “Gibiru” que se supone que no censura la información.

Nos puede ir todavía peor.

Nos vamos a encontrar con una bola de teorías de la conspiración, que nos van a dejar peor que como empezamos.

El problema es que no hay forma de saber lo que realmente sucede en nuestro planeta. No sabemos quienes son los buenos y quienes son los malos, pero si tenemos más ansiedad y menos tolerancia a la frustración y nos URGE saber las cosas en el instante, aunque sean las dos de la mañana, o, aunque estemos manejando y arriesguemos la vida para saber algún dato o información.

Nuestro pensamiento crítico ha quedado reducido y no somos capaces de analizar los artículos que leemos ni los que nos comparten en Redes Sociales. Rápidamente adoptamos la opinión del reportero que nos gusta y nos complace, sin pensar que tal vez está manipulando nuestra mente.

En fin, después de todo, solo me queda aplicar la máxima de Sócrates… “Yo solo sé que no sé nada”

Adela Z.

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Staff SEDEMX

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