En Palacio

Se inicia nueva era política con la Constitución de la Ciudad de México

  • La Constitución es resultado de un largo proceso de lucha democrática de muchas generaciones de habitantes de la ciudad.

Con la entrada en vigor de la primera Constitución de la Ciudad de México se inicia una nueva etapa, una nueva era política de la ciudad que debe traducirse, no sólo en un cambio de régimen político, sino en la construcción de un espacio que garantice la dignidad y los derechos de todos los habitantes que nacieron, residen o que transitan por el territorio de la Ciudad de México.

Así lo señala el Dip. Alejandro Encinas Rodríguez, a nombre del Grupo Parlamentario de Morena en el Congreso de la Ciudad de México, durante la ceremonia solemne de Declaratoria de la entrada en vigor de la Constitución Política de la capital del país.

El legislador resaltó que tuvieron que pasar casi dos siglos, después del primer congreso del México independiente en 1824, para que a la Ciudad de México se le reconociera su autonomía de gobierno y se concediera a su pueblo en el hecho de ejercer su gobierno soberanamente.

Ante el pleno de los 66 diputados integrantes de la Primera Legislatura del Congreso de la Ciudad de México, Encinas Rodríguez puntualizó que debemos entender que la Constitución de la Ciudad de México es el resultado de un largo proceso de lucha democrática en la ciudad y de muchas generaciones de capitalinos.

Aquí nadie tiene las escrituras de nuestra Constitución, afirmó. Es la lucha de la  sociedad, de sus personajes, de sus dirigentes y de los hombres y mujeres que le han dado cuerpo a este pacto social, que a partir de hoy nos rige.

Recordó las movilizaciones sociales y sindicales que ocurrieron desde los años cincuenta del siglo pasado, el movimiento estudiantil de 1968, la lucha por reformas políticas emprendidas por los partidos políticos en los setenta y la movilización ciudadana luego de los sismos de 1985, que mostraron el agotamiento de una forma de gobierno y la importancia, la urgencia, de que la ciudad contara con la facultad de elegir a sus propios gobernantes.

El diputado Encinas, quien fue Presidente de la Mesa Directiva de la Asamblea Constituyente, explicó que el proceso para aprobar la Carta Magna de la Ciudad de México llevó cerca de dos años y muchas dificultades para construir el acuerdo que dio origen a esa instancia legislativa, que tenía muchas limitaciones, por lo que mucha gente apostó a su fracaso.

No obstante, destacó, hay mucho que reivindicar de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México: fue el primer órgano legislativo paritario, 51 hombres y 49 mujeres; estableció el parlamento abierto concebido éste no sólo como la rendición de cuentas con máxima transparencia y publicidad, sino como el involucramiento directo de la comunidad en el inicio y la elaboración de la propia Constitución.

La Constitución de la Ciudad de México, añadió, pone en el centro de la atención, como principio fundamental, la dignidad humana y los derechos de las personas, prioriza el interés público sobre el privado y establece con nitidez el derecho a la ciudad, que tenemos todos quienes la habitamos en ella o realizamos alguna actividad.

También establece nuevas modalidades en el ejercicio gubernamental, reforzando los mecanismos de la democracia representativa y fortaleciendo los mecanismos de la democracia directa: iniciativa ciudadana, plebiscito, referéndum, revocación de mandato y elimina el fuero. Hoy ya no tenemos fuero ninguno de los integrantes de esta Legislatura.

El diputado Encinas puntualizó que uno de los retos pendientes es cerrar el ciclo de las reformas de carácter legal que se requieren para que tenga plena vigencia la reforma constitucional, entre ellas la nueva Ley de desarrollo Metropolitano del Valle de México y la que establece el Estatuto de Capitalidad de la Ciudad.

Acerca del autor

Michelle Cosme

Michelle Cosme

Escritora y adulta en proceso, amante de las letras, el cacao y el arte; colaboradora entusiasta de medios digitales y maratonista... de series.

Creadora literaria millennial, haciendo de las letras un estilo de vida; para ella la literatura y el café tienen la misma esencia.